El caos que disimulas

Cuando te digo caos te digo verdades.
Las luces rojas del pasatiempo
son las que entorpecen tu mirada.
Más allá de todo eso no hay porqué detenerse.
Dando todo por perdido emparejo la apuesta,
quien necesita la confianza de prestada,
me enseñaron a cegarme,
hoy, por ayer y por mañana.
Con el frío calando los huesos
y esa gota de sudor evidenciando el nerviosismo,
hirviendo la sangre, acelerando el pulso.
No hay peor disimulo que éste,
ese que no se quiere ocultar,
ese que no se puede enterrar.
Este que está jodiendo mi cabeza.