La felicidad es un todo,
no es uno ni más,
empezar por uno y terminar en uno.
Y es ahí donde te quedas.
Empezaron las palmas
y hubo que descender.
¿Qué aplauden los que aplauden?
El sudor era suficiente y ahí estaba.
Unos pasos por tierra firme,
unos mareos por no perder costumbre.
Ahí estaba, caminando sobre nubarrones,
devuelta a la normalidad.
Terminaron los días-
Corrieron las horas-
Empezaron las noches-
Ahí estaba,
devuelta en la normalidad.