La oscuridad del espacio deshabitado,
la soledad del instante subestimado.
la soledad del instante subestimado.
Te empeñas en caer,
te escurres en los caminos amplios de mi libertad,
Cuánto tiempo transcurrido ya,
cuántas historias contadas,
devueltas sin gentilezas que alagar,
envueltas en la amargura de tu libertad.
Los viajes que emprendo,
pienso que no servirán pero hay que realizarlos.
Me rodea esa guitarra que ha de llorar,
eso espero, que me exprese quién quiera.
Yo solo debo viajar, transitar,
contar y si pudiera, olvidar.
Esa guitarra desalmada ha de llorar.
Pasan días y las noches grises
oprimen la visión.cuántas historias contadas,
devueltas sin gentilezas que alagar,
envueltas en la amargura de tu libertad.
Los viajes que emprendo,
pienso que no servirán pero hay que realizarlos.
Me rodea esa guitarra que ha de llorar,
eso espero, que me exprese quién quiera.
Yo solo debo viajar, transitar,
contar y si pudiera, olvidar.
Esa guitarra desalmada ha de llorar.
Pasan días y las noches grises
Pasan nombres, estaciones,
ciudades, sensaciones.
Pero hay que estar, quién soporta los deseos,
qué más da, es la historia de nunca acabar.
Un billete de ida con retorno abierto,
no seré desagradecido, no debo,
porque viajo en busca de libertad,
pero a la vuelta me espera la misma soledad.