Que pena, que la carta no llegue a destino.
Que pena, ser cobarde y no delirante.
Que pena, que te escondas, que te excuses.
Que pena, esta mirada perdida, esquiva.
Que injusto, mi desprecio que no crece.
Que injusto, mi espejo que no mengue.
Que injusto, este cuarto ya no alberga.
Que injusto, mi visión ya no es cierta.
Quién diría que hoy ya no existas.
Quién vería, que tu presencia sea ausencia.
Quién afirma que tu sonrisa siga siendo
el suspiro que calma mi fatiga.
Perdido, excedido, ido, dolido.
Que pena que hoy sea simplemente esto.
Que injusto que no encuentre mi salida
Quién diría,
que así me soñaste,
que así me marcaste.