Es que estoy condenado

lejos de mi tristeza quisiera encontrarte,
hoy como ayer,
con esa sonrisa tan seria,
con el brillo de tus odios,
nunca creí que lo que irradia sea hacia dentro,
tu cuerpo pequeño,
esa fragilidad de muñeca,
dónde se esconde esa sencillez,
vale,
vale ya,
no quiero seguir recordando
si pretendo alejarme de mi tristeza,
vale,
vale ya,
voy dejándote notas,
una a una las proclamo,
una a una las regalo
a un corazón empecinado,
a una psicología de guarida,
al tiempo que se va,
que se pierde,
vale vale,
vale ya,
cada instante me vuelvo sincero,
aún más sincero,
ya no hay nada que nos mienta de verdad,
aquí espero,
lejos,
bien lejos,
vale,
vale ya.