rompí con el pasado desechado,
con tanto andar equivocado
por caminos siniestros
de noches oscuras y cielos eternos
para finalmente darle el poder al silencio
y ser el único rey,
ya no existe nadie que invente los daños
pero el viento se escucha
o al menos lo siento llegar,
hasta temblar las pocas paredes del castillo,
que aún,
a fuerza de sueños permanecen de pie.
ahí va,
el viejo lugar de resguardo,
aquel sitio perdido se llena de polvo,
ya no se escucha más al viento,
ya no se encuentra el espacio del tiempo
y el silencio es el único rey.
en las dos ventanas ocultas,
diminutas,
por fin se ve el cielo esta vez
pero el suelo se siente demasiado cerca.
y es mi único arte
la forma en que encuentro al silencio
mirarme distante.