podríamos renovar la fe
y reinventar un dios que nos escuche.
así te encontré de rodillas,
llorando mil desgracias
y cada una de ellas conocidas.
cuando busque un poco de calma
le entregaré el cansancio a quien lo acepte,
porque los rezos siguen siendo el ahogo más oscuro
cuando te veo de rodillas llorando
tu única desgracia,
la más conocida.
entrega por fin tu alma y vende lo poco que resta,
así encontraremos por última vez
a mil santos que perdonen
por cada uno que te ignore.
puede que hallamos confundido la fe,
quizás,
no sean esos rezos la desgracia.
pero te veo de rodillas llorando frente al santo
y me pregunto extrañado
si así ya no es tanto.
desde el rincón más solitario
le seguiremos rezando a nuestro único dios
para que nos perdone tanto engaño,
el de ahora,
el del llanto.