Domingo IV después de Pentecostés

la persiana se baja,
la canción que te llama,
voces frías que se escuchan en prisión.

son las gentes que se reúnen en procesión,
son las cosas que se esconden bajo el sol,
noches frías que no conoce ni dios.

y entre tantos ella resiste,
y por los días se posa en la mente,
y esta viva como el canto del dolor,
era guapa,
era mía,
era lo que más quise yo.

del amor que te tengo,
del recuerdo que no pierdo,
son voces frías en las noches de calor.

conocer lo que nos queda,
despreciarlo todo una y miles de veces,
porque era guapa,
porque era mía,
es lo que más quise yo.