Juren Sane

La procesión comenzó entrada la tarde del Otoño,
no recuerdo el cómo, menos el por qué,
solo que llevó unos cuantos años decidirse,
más bien animarse, explotar el interior.

La tormenta de la consecuencia no era buen pronóstico
y así fue, doler, que horrible costumbre,
que importe tan elevado de personalidad.
Volver a empezar, no te rindas en verdad.

Jugar esas escondidas adormecido,
claustro de injurias, aleccionando verdades y mentiras,
pero quién paga las visitas en domingos por la tarde.
Luna que se esconde, sin querer salir a las luces.
Pagas las deudas contraídas, saldas los ruegos elevados.
Pides que te besen, que te sanen, que se expresen.
Juras las mentiras sin miradas, tiemblas las palabras.
Y ruegas que la vida te depare, lo que escribe Juren Sane.