Y comenzó el tiempo llamado después,
comenzó el silencio, el tiempo muerto,
las relaciones pasajeras
(malditamente parecieran duraderas)
el encanto premeditado, las imágenes y los reflejos.
Hubo que aprender a relacionarse otra vez
y pensar que el pensamiento es justamente ese,
¿cómo no sabré relacionarme
y si no lo sé y si nunca lo supe?
Perfecto artista. De escritor, cantante, obrero,
delirante, sostén “sinvergüenza más”
ignorante, demasiado culto, gracioso,
aburrido intolerante, amargo hasta erizarme.
Y comenzó el tiempo de ellos,
ya estarían conmigo esperando quién sabe qué.
Que los dejara libres, que les diera protagonismo,
participación, que me arruinaran la fama.
Ellos me salvaron, agradecido estoy.