Qué ven cuando miran tanto,
superficialmente.
Tan predecible seré, desconfío de sus capacidades,
no los creo indagadores pero aciertan,
duelen, dan en la tecla,
abren la herida, la amargan otra vez.
Y aconsejan, es así como los tomo,
pero es más denso, más profundo,
solo esas palabras no despiertan,
ya no reacciono pero escucho y miro fugazmente.
Qué gota seca expongo, qué dolor no cuento.
Pasar el tiempo, lento, silencioso,
casi una eternidad que no tiene pausa, no respira.
No caen lágrimas por fuera, se esconden en refugios.
La prueba y error que no llega ni a equivocarse,
muere en el camino que nadie se anima a transitar.
Dichosos, afortunados, precavidos no suicidas.
Seré un berrón, seré un cabrón,
un simple error,
pero así vine y así me iré,
sin calma y sin pausa.