Las palabras deben ser justas,
las miradas oportunas,
el instante el indicado.
Así será la certera comunión de las almas,
la tuya y quién sabe si la mía.
Allí estaré.
Tener un recuerdo de amuleto,
un afán, un ir y venir.
Tendré dos cosas que me guíen,
tu soledad y la mía.