Que mal te hizo sentir,
qué idiotez fue depositar tanto sacrificio
en algo que conocías
el sabor amargo que dejaría el final.
Pero si uno confiara más
en los presagios personales
hoy no estaría aquí,
quebrando las palabras,
rechazando las miradas.
Pero sí, estaría abandonado
en un lugar tan vacío
como es la soledad.
Y ahora el dolor,
definitivamente lleno ese gran espacio
que tu cariño parecía ocupar.