Conocí un imperio disfrazado
de salud y conocimiento mental.
Pero era una trampa,
un juego macabro lleno de perversión.
Y cada gesto de amabilidad
escondía un experimento de maldad.
El tiempo se irá y no volverá jamás
y los recuerdos nos visitan siquiera avisar.
Pero cómo pedirle garantías
al enemigo que nos deja escapar.
Son juegos con metas sin reglas
que corroen la pasión, el alma y el amor.
Descubrí el propósito final
que me destinaba a escapar,
vi entre sombras el brillo de mi muerte,
la sonrisa de la cúpula
y las lágrimas (falsas) del veneno.
Pero sintiendo el cansancio físico – mental
solo me podía entregar, ellos ganarían
y yo siquiera volver a empezar.
Morí en sus vidas,
me ahogue en sus silencios.
Y ahora estoy mirando
debajo de la tierra ya seca
los pasos falsos que dan encima de mi cuerpo.
Es como soñar
que se está soñando
que se va a soñar,
desespera.