Resarcimiento

Medicina, absurdo antro carnal.
Ahí voy en visitas colectivas,
Hay un grupo de chavales
que me miran decaer.

Esa señora me interroga con cuestiones cotidianas
mientras baten una gota de condena.
Asustan las respuestas,
no pertenezco a ninguna tribu
pero ellos ya compraron la sentencia.

Conductas inoportunas,
hay que alimentar el negocio.
Paso lentamente mientras piden que apresure mi andar,
me sirvo un café detestable, recomiendan que lo haga.

Y aparece, es ella,
tiene en sus ojos “la ceguera”
es impune, me seduce,
desliza su mirada ojerosa por mis brazos.

Me arremanga y cruzo mis piernas
mientras las otras tres embusteras
me sujetan y ordenan.

Ella sigue cerca de mi, arrima su uniforme,
se esfuerza en modular y me pregunta
“qué es lejos de la tristeza”
Esquivo las miradas de la peña,
una joven se apresura en mirar
como rápidamente doy lo que no tengo.

Me halagan las venas
como tantas veces me dije a mí mismo,
ahora son ellos.
Me atraparon y absorbieron,
ahora sé el significado del uso de mis venas.
La medicina me halaga las venas,
quieren que llegue a morir,
que les deba la vida
así ellos se adueñan de mis venas.