Demasiadas habitaciones

es en la noche de celebraciones
donde te pierdes en la lejana soledad,
entre el espacio que resta
de la habitación al lavabo vas dando vueltas
como un trompo.

ya no pides que se enciendan las luces
si es para iluminar tu oscuridad,
la conoces de memoria,
hasta el hastío.

decidiste hacer una lista de cosas perecederas
y en ella estabas tú,
cargar con trastos no es negocio
si decides escapar,
has dejado el recuerdo, los deseos y la pasión
a quién fuera más creativo
o pudiera tomar la decisión.

ahora te alimentas de las sobras detestables
pero sonríes a la vergüenza,
das la nota, eres la bestia.

ya lograste suficiente,
tienes las llaves de tu infierno
y mientras deseas pudrirte allí
vas cerrando las puertas que a tu espalda
siguen ardiendo y ves abiertas.