No puedo hablar mal de ti

ausencia
de reglas,
me ausento
a las celdas,
cada día se cumple
un aniversario más,
cada noche
me escondo un poco más
por esas voces
que suenan en las bocas,
que todo explote
o ceda un instante el ardor,
que alguien suspire por mis huesos
o que tiemblen ciegamente,
ya henos estado allí,
no hay más clemencia
que una muerte absurda
mientras las gotas del sueño
inunden la ausencia
de esta habitación,
aunque se sientan
las voces silenciosas.