Seco y mojado

no es joder con la misma cantinela,
si hasta los ríos huyen
y recién cuando caigo en desgracia
recuerdo que existo.

me voy dando pequeños placeres
que dinamitan los días,
voy perdiendo el deseo de recordar.

tu felicidad es la tristeza que se me adhiere
y ahora que ya no pierde ese grifo
no encuentro en qué podré concentrarme
por las noches.

con tanta agua gris que ya perdí,
con tanto secar para al instante inundar
y hasta los ríos huyen
cuando caigo en desgracia
y hasta el cielo está cada vez más alto
cuando tropiezo, caigo
(y como siempre y por ahora)
me levanto entre los ríos que huyen.