esto no puede ser escribir ni relatar,
esto que siento jamás se puede dictar
y no hay quien se anime a leer las palabras
porque son manchas oscuras,
ocurrencias nocturnas de un desvelo insolente.
el frío me detiene el ardor,
quizás,
hace más sabrosas las heridas
y siempre hay gente hambrienta.
el viejo Tomás murmuro
"no leas si no sientes,
no pienses si no sientes,
no vivas si no es para morir"
y me invitó a otra copa
(de las que no están rotas)
y como siempre le hice caso
y me marché dibujando curvas invisibles.
cuando llegue a casa intentaré mirarme despierto
si es que sigo de pie o al menos en vida,
pero el recuerdo callado del viejo Tomás
me jode cada paso que me resta.
"no leas si no sientes,
no pienses si no sientes,
no vivas si no es para morir"
esta noche, alguna noche,
le invitaré una copa
(de las que no estén rotas)