Paradigma de la locura

al corazón le llamas "luto"
y al alma le gritas "pena"
y así encuentras más llevadero los días
porque hay algo que aliviar

y otro tanto que secar.

por las noches me desvelo pensando
que ya fue suficiente
y de mañana, fatigado,

siento que nunca es demasiado
porque te tengo en mi mente
mientras me pierdo en el mirador de Poniente.

y sé que fuiste capaz de buscar algún disfraz,
muchas veces de maldad
y otras tantas de bondad.

tu dios no habitaba los cielos

y dormía a tu lado
mientras confundias los rezos desesperados
que intentabas memorizar.

el frío finalmente se adhiere a tu piel

y ya no podrás escapar,
poco importan las heladas en los cuerpos
mientras fumas con los ojos siempre cerrados
evitando la humareda.

cómo podríamos esconder el cuerpo
en el tiempo de la espera.
no podía dejar que fueras real,
no quería dejar que pretendieras ser tan real
y te dejé en mi mente para marchar a Poniente.

buscamos en el saco roto de la memoria emotiva
y olvidamos los rostros de las gentes.
pero si eso es acostumbrarse al paso del tiempo
lloramos por la fuerza interior que vemos agotada.

y sentiste que te espiaban miles de voces
y así intentaste golpearme hasta matarme
pero yo te dejé en mi mente.

y te preguntaste miles de veces
por qué es que tu dios no habita en el cielo
y memorizaste hasta el hartazgo

los rezos de la gente
y así y todo yo te dejé en mi mente.