Tú lo dirás

pienso que lo puedo conseguir,
es el último rincón del cuerpo que falta encontrar
y ahí, atesorado como pocas cosas
voy a enterrar el más absurdo sueño fatigado.

porque aprendí la lección a golpes de orquesta
y ahora el camino es el camino,
el recuerdo pura lucidez
y el precio es estar en precio.

ya nada ni nadie te detendrá
porque por fin estás quieto
entre la creación y la emoción.
y voy a plagar estas horas
con excusas insoportables.
voy a mirar los ojos de todos los males,
empezando por mí,
y si puedo apartar la vista
intentaré girar el norte de los sueños.

porque en esta habitación
ya van demasiados tropiezos,
porque hay algo que se acerca y aleja
y no es la marea que aprendimos a extrañar
cuando buscaba la salida que nos lleve a un lugar
con un poco de calma entre tanta miseria.