hace muchos años recibí una carta estando en la ciudad del norte,
el correo la rechazó en primera instancia por desconocer el domicilio.
en la calle otero hay una serie de torres que miran a la autopista
que va en dirección a cantabria.
la sexta y la única posee división.
otero 6 y otero 6 b.
el remitente era de mi padre
pero quien escribió la misma fue mi madre.
una carta llegó a destino,
la otra quedó en mi habitación,
aún no sé porque sucedió esto.
ambas eran muy similares,
un trozo de papel que bien podría ser una servilleta por su tamaño.
se repiten las palabras,
me suenan desesperadas,
angustiadas.
así me siento.
ambas las leí miles de veces,
recurro a ellas para entender que sucede conmigo.
nunca pude contestarlas,
ni la que llegó a la calle otero 6 b 3º b,
ni la que encontré en rivadavia.
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"adri, cómo estás. lo mismo toda la familia. nosotros todos bien.
hijo yo quisiera que mandaras unas letras ya que por teléfono me abatato en cambio una carta puedes contarme más cosas. cómo te sienta el clima. la comida. por dónde anduviste.
qué te pareció de mi querido Tarna.
el teléfono te cuesta mucho dinero pero una carta es mejor.
hijo de aquí tengo poco para contarte, juan manuel llama seguido para saber algo de ti.
llamó javier y carolina. te mandan muchos recuerdos los piñeyros. manolito en la carnicería.
bueno hijo, te deseo lo mejor.
cuéntanos cómo está josé, matilde, milio, angelín, todos.
besos de tus padres y hermana.
te quiero mucho"
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luego mi madre murió, lo mismo mi padre y lo mismo sucederá conmigo.
aún llega correspondencia a sus nombres
y todas ellas del norte,
siempre del norte.