no hay luz en la habitación hace más de un mes,
ya me acostumbré,
casi todo se consigue con un poco de paciencia y otro tanto de resignación.
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ya pasó un tiempo largo desde aquel día, el cielo era distinto a como se ve hoy.
fuimos hasta el puerto deportivo, desde allí y andando llegamos a lo alto de la ciudad
una vez que dejamos atrás la playa
y las pocas palabras que nos animamos a cambiar.
está empezando a llover,
es la quinta vez que sucede en las últimas dos horas.
las mesas del bar cuentan con resguardo,
allí bebemos unas cañas fernando y yo.
el ahora está en madrid trabajando en un bar.
yo siempre recuerdo el día que me recibió en el aeropuerto.
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me hundo en el colchón,
desde allí levanto el puño lo más alto que pueda alcanzar.
manfredo grita el triunfo,
ganamos en el reyno de navarra.
cinco puntos nos separan del descenso.
apago la radio y sigo hundido en el colchón.
diez triunfos,
dieciséis derrotas,
cero empates.
así estamos,
el equilibrio es imposible.
faltan jornadas que definan nuestra suerte.
no encuentro a que aferrarme
y vuelvo a mirar el techo.
mientras me hundo en el colchón ceden los mareos
y cuando me canso de mirar la misma mancha de humedad
concentro mi atención en las palmas de mi mano.
de tanto buscar la suerte borré la línea de la fortuna a navajazos.
los triunfos,
las derrotas,
nada nos sostiene.
me hundo,
aún no hemos empatado y ya van dos rondas.
nunca te a-ban-do-na-ré,
sporting,
sporting.