Por temerle a la guerra me has fusilado
con los ojos vendados y hoy no lo ves,
hoy no lo escuchas, la sangre no chilla.
Las heridas no cicatrizan.
Mañana, quién sabe, se aviven,
se escuchen las metralletas,
te manches de sangre las manos.
Me levantes de rodillas y me quites las vendas.
El paredón será un resorte
y la guerra un recuerdo.
Pero el fusil seguirá cargado a tu espalda
y el dolor de la muerte será tuyo, todo tuyo.
No habrá cielos, infiernos, tierras, ni mares,
serás tu sola en ese espiral de venganza.
Y no habrá rezos, plegarias, ni deseos.
con los ojos vendados y hoy no lo ves,
hoy no lo escuchas, la sangre no chilla.
Las heridas no cicatrizan.
Mañana, quién sabe, se aviven,
se escuchen las metralletas,
te manches de sangre las manos.
Me levantes de rodillas y me quites las vendas.
El paredón será un resorte
y la guerra un recuerdo.
Pero el fusil seguirá cargado a tu espalda
y el dolor de la muerte será tuyo, todo tuyo.
No habrá cielos, infiernos, tierras, ni mares,
serás tu sola en ese espiral de venganza.
Y no habrá rezos, plegarias, ni deseos.
Solo una guerra perdida sin haberla podido pelear.