Parroquias

Derrapando en los caminos que han prohibido
te detienes y te piensas.
Ya hay un trecho de ignorancia, de desidia, de apatía,
que solo busca incordiarte, malograrte.

Renovando el alma rota que has perdido,
no se encuentra compañía en caminos cuesta arriba.
Se reflejan en un prisma compartido
conseguido en rebajas de las ferias de Laviana.

En el pecho carraspera, en los ojos la ceguera.
¿Y si las manos me ordenaran?
En la fila en desertor, apostando a la traición.

Tengo una amargura que interrumpe el paso firme.
Falta luz en los rincones,
tengo un vacío que se hunde,
que no oprime pero corre.

Todos los caminos se te esquivan,
las subidas son bajadas
y la caída suma un día con canciones de Triana.