Fue tarde cuando se dio cuenta de ello,
sus ojos estaban demasiado húmedos para volver atrás
y la gran cantidad de recuerdos
ya los había regalado a la melancolía.
Nunca supo darse cuenta a tiempo lo valioso
que era tener a su lado esos ojos esperanza.
Siempre fue consciente del estado de cobardía.
El valor es muy difícil de mantener,
someterse a ello significa desprenderse
por siempre de su tranquilidad.
Esos ojos ayudaron a que se mantenga inalterable,
hasta que la lluvia hizo que se apagaran.
Y por fin sus ojos sirvieron de puente.