Me envolví, es así,
una película que creí,
una escena que soñé,
una realidad que me desengañó.
No proyectes tus sueños,
no cumplas tus sueños,
solo suéñalos.
El peso de la desdicha es mayor que esto.
Pero si tienes intención o voluntad
y puedes conciliarte,
hazlo, insiste, renuévalos, adáptalos,
sigue soñándolos.
O piensa que simple hubiese sido
ahogarse en un pequeño suspiro.