Volví al café Cervantes,
es allí donde escribo.
Si tengo que utilizar a la sinceridad
debería reconocer
que hoy no hay prisas
pero mi pulso se acelera.
De la lista de urgencias
nos restan las cuestiones importantes.
La calma debería ser la senda a perseguir
pero toda persecución es tumultuosa
y la gente sigue caminando en diversas direcciones.
Yo tropiezo hoy,
una vez mas,
con la torpeza de mi andar
pero andando ando,
pero olvidando recuerdo.
Los ojos mas extensos,
los horizontes siguen lejos
aunque me interrumpa la visión
de tanto forastero andando sin andar.