Hace mil ochocientas veinticinco noches
con sus días que te extraño,
cómo se puede llegar a las mil
y luego pasarlas y pasarlas.
Ya son muchos los días con sus tristezas intactas.
Son mil ochocientas veinticinco noches,
quizás,
sea esta noche la primer noche que no estés aquí
porque soñé que estabas conmigo,
los dos sentados y tu abrazándome,
quizás,
recordé con exactitud esa última noche,
la de anoche,
la de mañana a la noche,
la noche mil ochocientos veinticinco,
la noche que el recuerdo no logra olvidar
aunque sea verdad que cada día que pasa
me acostumbre a recordarte distinto,
no de carne, no de hueso.
quizás, nunca lo hayas sido,
pero es verdad que te hecho en falta,
mucha falta,
como anoche,
como esta mañana que pesa demasiado en mis pestañas.
Que la inocencia me valga,
que la esperanza me expanda,
que tus caricias me cuiden,
que tu sonrisa me alivie
las próximas mil ochocientas veinticinco noches
que te vaya a extrañar.
Como cuelga de mi pecho,
te quiero mucho mami.